La construcción de la identidad latinoamericana resulta un tema interesante para la literatura de los últimos años. Tenemos así una vasta serie de títulos que engrosan el acervo de la literatura latinoamericana, en los cuales el área de novela histórica ocupa un lugar importante. Dentro de este grupo de escritores que optaron por el retorno a la historia se encuentra el colombiano Germán Espinosa, quien exploró una forma de narrar distinta, escogiendo temas históricos para formular críticas a su contexto social y que además establece una manera diferente para escribir. En su obra destaca el interés del autor por las relaciones entre la religión, la ciencia y la historia. Entre estos textos se ha determinado analizar la novela La tejedora de coronas, la cual muestra claramente los temas recurrentes en la obra de Espinosa, como la ciencia, y plantea una nueva revisión al personaje femenino como transgresor de lo ya establecido por diversas convenciones sociales. El propósito de este trabajo es acercarnos a la importante participación de la mujer como personaje transgresor de la historia, así como el uso de la sexualidad femenina como medio de empoderamiento de Genoveva Alcocer, la “tejedora de coronas”.
La novela y la importancia del personaje transgresor
En esta obra, Germán Espinosa establece un relato con una estructura simple: el narrador está en primera persona y presenta dos tiempos, el presente desde donde cuenta la historia y el pasado que le sirve como nexo para estructurar su relato. No obstante esta estructura en apariencia sencilla, se manifiesta de manera compleja, cuando en el texto la narradora va saltando de tiempo en tiempo, cuestión que aparentemente no posee una estructura lógica, pero que es útil para ir conociendo los diversos pasajes en la vida de la protagonista.
Es importante hacer énfasis en la construcción de los personajes que constituyen la trama de la novela. Cada uno posee características que otorgan valor narrativo al relato de Genoveva. Cada “actor” del texto presenta una ideología que aporta, ya sea de forma positiva ya sea de forma negativa, componentes fundamentales en la construcción de la narración. En estas circunstancias podemos aplicar lo que Pimentel dice al respecto: «es evidente la centralidad no sólo […] del actor como una posición sintáctica o un papel temático, sino como el principio mismo de una constante transformación del orden de lo físico, moral o psicológico; transformación que se opera con el tiempo» (Pimentel, 2008: 62) esta transformación se evidencia de manera visible en Genoveva Alcocer, quien a través de los constantes viajes que realiza, en los cuales ella misma encuentra su verdadera identidad como mujer y se hace dueña de su propia personalidad.
Cuando se habla de la identidad del personaje es importante tomar en cuenta ciertos atributos como su nombre, quien el personaje de Genoveva se reafirma la importancia de su papel como protagonista, ya que el significado de su nombre tiene gran importancia: «[…]y habida cuenta que mi nombre […] significaba tejedora de coronas, de coronas de flores frescas o de simbólicas diademas siderales […]» (Espinosa: 35) es entonces el nombre de la protagonista «el centro de la imantación semántica de todos sus atributos, el referente de todos sus actos, y el principio de identidad que permite reconocerlo a través de todas sus transformaciones» (Pimentel: 63) Entonces tenemos que Genoveva Alcocer, cargará con el peso que lleva en el significado de su nombre: tejerá coronas de conocimiento, penas y placeres para encontrar mediante éstos el verdadero propósito de su existencia y de su rol como mujer.
En esta obra, Germán Espinosa establece un relato con una estructura simple: el narrador está en primera persona y presenta dos tiempos, el presente desde donde cuenta la historia y el pasado que le sirve como nexo para estructurar su relato. No obstante esta estructura en apariencia sencilla, se manifiesta de manera compleja, cuando en el texto la narradora va saltando de tiempo en tiempo, cuestión que aparentemente no posee una estructura lógica, pero que es útil para ir conociendo los diversos pasajes en la vida de la protagonista.
Es importante hacer énfasis en la construcción de los personajes que constituyen la trama de la novela. Cada uno posee características que otorgan valor narrativo al relato de Genoveva. Cada “actor” del texto presenta una ideología que aporta, ya sea de forma positiva ya sea de forma negativa, componentes fundamentales en la construcción de la narración. En estas circunstancias podemos aplicar lo que Pimentel dice al respecto: «es evidente la centralidad no sólo […] del actor como una posición sintáctica o un papel temático, sino como el principio mismo de una constante transformación del orden de lo físico, moral o psicológico; transformación que se opera con el tiempo» (Pimentel, 2008: 62) esta transformación se evidencia de manera visible en Genoveva Alcocer, quien a través de los constantes viajes que realiza, en los cuales ella misma encuentra su verdadera identidad como mujer y se hace dueña de su propia personalidad.
Cuando se habla de la identidad del personaje es importante tomar en cuenta ciertos atributos como su nombre, quien el personaje de Genoveva se reafirma la importancia de su papel como protagonista, ya que el significado de su nombre tiene gran importancia: «[…]y habida cuenta que mi nombre […] significaba tejedora de coronas, de coronas de flores frescas o de simbólicas diademas siderales […]» (Espinosa: 35) es entonces el nombre de la protagonista «el centro de la imantación semántica de todos sus atributos, el referente de todos sus actos, y el principio de identidad que permite reconocerlo a través de todas sus transformaciones» (Pimentel: 63) Entonces tenemos que Genoveva Alcocer, cargará con el peso que lleva en el significado de su nombre: tejerá coronas de conocimiento, penas y placeres para encontrar mediante éstos el verdadero propósito de su existencia y de su rol como mujer.
El papel de la sexualidad femenina
En la obra se intenta rescatar el papel de la mujer, desmitificándola de la imposibilidad de asumir otros roles: Genoveva participa en eventos de gran importancia histórica: en la masonería e Ilustración, por lo que forma parte de los destinos sociales y políticos que se manifiestan en el contexto histórico de la novela. A fin de cuentas, la mujer era considerada como inferior al varón, y por tanto debía subordinarse a su autoridad, este argumento se fundamenta en la tradición religiosa imperante. Adelina Sarrión menciona que «La posición de subordinación de las mujeres se justifica al considerarlas seres marcados por la culpa» (Sarrión, 2003: 31) Asimismo, esta posición de ser inferior que se le otorgaba a la mujer carecía de toda base argumentativa, sin embargo era tomada como ley entre una sociedad en donde el varón tenía poder absoluto, por tanto no se veían en la necesidad de demostrar esta teoría de inferioridad femenina. Cuando se habla de la culpa en la mujer, Sarrión se remite a los textos bíblicos y a las posteriores revisiones que hacen los primeros padres de la Iglesia, entre los que se puede mencionar la figura de Agustín de Hipona: «para este autor, el ser humano está corrompido desde su nacimiento […] a causa del pecado original, transmitido a través de la concupiscencia que acompaña al acto de la generación» (Sarrión: 31) Con esto nos remite al relato bíblico del pecado original, siendo Eva la precursora de la desobediencia a la imagen divina y quien introdujo el pecado en el mundo. Es así como la imagen femenina se ve fuertemente manchada y de ahí partieron los primeros representantes de la Iglesia para satanizarla y marcar una diferencia enorme entre el varón y la mujer.
Genoveva, al mantener relaciones con varios personajes (tanto hombres como mujeres y esclavos), causa una transgresión del rol sexual de la mujer del siglo XVIII. Existen en este personaje “transgresor” numerosos elementos que establecen una diferencia entre Genoveva Alcocer y otras mujeres que en el texto aparecen: sexualidad, independencia, aprecio por la ciencia, numerosos amantes.
Por otro lado, también es importante destacar otra característica de este personaje principal, la esterilidad: « […] porque sabía yo de catorce años atrás, por amarga experiencia, que mi vientre no podía ser fecundado, que era yermo como la tierra maldita y que estaba bien que así fuese, pues el único hijo que hubiese deseado era el de Federico […]» (Espinosa: 31) Ahora bien, hay que señalar la importancia que trae consigo esta característica. Vale la pena recordar que en el siglo XVIII el hecho que una mujer sea estéril era considerado como un problema repudiable, ya que al no poder embarazarse, la mujer perdía validez como persona, pues no podía perpetuar la especie, darle un heredero a un hombre, el centro de la sociedad patriarcal.
En la obra se intenta rescatar el papel de la mujer, desmitificándola de la imposibilidad de asumir otros roles: Genoveva participa en eventos de gran importancia histórica: en la masonería e Ilustración, por lo que forma parte de los destinos sociales y políticos que se manifiestan en el contexto histórico de la novela. A fin de cuentas, la mujer era considerada como inferior al varón, y por tanto debía subordinarse a su autoridad, este argumento se fundamenta en la tradición religiosa imperante. Adelina Sarrión menciona que «La posición de subordinación de las mujeres se justifica al considerarlas seres marcados por la culpa» (Sarrión, 2003: 31) Asimismo, esta posición de ser inferior que se le otorgaba a la mujer carecía de toda base argumentativa, sin embargo era tomada como ley entre una sociedad en donde el varón tenía poder absoluto, por tanto no se veían en la necesidad de demostrar esta teoría de inferioridad femenina. Cuando se habla de la culpa en la mujer, Sarrión se remite a los textos bíblicos y a las posteriores revisiones que hacen los primeros padres de la Iglesia, entre los que se puede mencionar la figura de Agustín de Hipona: «para este autor, el ser humano está corrompido desde su nacimiento […] a causa del pecado original, transmitido a través de la concupiscencia que acompaña al acto de la generación» (Sarrión: 31) Con esto nos remite al relato bíblico del pecado original, siendo Eva la precursora de la desobediencia a la imagen divina y quien introdujo el pecado en el mundo. Es así como la imagen femenina se ve fuertemente manchada y de ahí partieron los primeros representantes de la Iglesia para satanizarla y marcar una diferencia enorme entre el varón y la mujer.
Genoveva, al mantener relaciones con varios personajes (tanto hombres como mujeres y esclavos), causa una transgresión del rol sexual de la mujer del siglo XVIII. Existen en este personaje “transgresor” numerosos elementos que establecen una diferencia entre Genoveva Alcocer y otras mujeres que en el texto aparecen: sexualidad, independencia, aprecio por la ciencia, numerosos amantes.
Por otro lado, también es importante destacar otra característica de este personaje principal, la esterilidad: « […] porque sabía yo de catorce años atrás, por amarga experiencia, que mi vientre no podía ser fecundado, que era yermo como la tierra maldita y que estaba bien que así fuese, pues el único hijo que hubiese deseado era el de Federico […]» (Espinosa: 31) Ahora bien, hay que señalar la importancia que trae consigo esta característica. Vale la pena recordar que en el siglo XVIII el hecho que una mujer sea estéril era considerado como un problema repudiable, ya que al no poder embarazarse, la mujer perdía validez como persona, pues no podía perpetuar la especie, darle un heredero a un hombre, el centro de la sociedad patriarcal.
Cuando el sexo se convierte en arma
Genoveva se encuentra en medio de un despertar de la mujer, encontrada en un siglo en el que aparentemente la mujer es un solo objeto para procrear, no es un sujeto con derecho a expresar su sexualidad, es únicamente un medio para mantener a las diversas generaciones. La mujer es vista como la depositaria de la semilla engendradora. En el caso de “la tejedora” se manifiesta el deseo de mantener un prestigio económico, negándole de este modo el derecho a expresar su individualidad y libertad como ser humano: «ahora que me estaba volviendo tan hermosa, una boda con alguien de gran hacienda consolidaría nuestra fortuna […] porque, […] para eso servía la belleza […]» (Espinosa: 55) Es decir, para Emilio Alcocer, la belleza de su hija significa mantener la estabilidad económica, el desarrollar un capital para asegurar su futuro. Se establece una configuración del objeto femenino como objeto de cambio. La hija es el medio por el cual se establecerá una posición económica y social que ayudará a mantener a los Alcocer en el medio en el que se desenvuelven.
Genoveva se encuentra en medio de un despertar de la mujer, encontrada en un siglo en el que aparentemente la mujer es un solo objeto para procrear, no es un sujeto con derecho a expresar su sexualidad, es únicamente un medio para mantener a las diversas generaciones. La mujer es vista como la depositaria de la semilla engendradora. En el caso de “la tejedora” se manifiesta el deseo de mantener un prestigio económico, negándole de este modo el derecho a expresar su individualidad y libertad como ser humano: «ahora que me estaba volviendo tan hermosa, una boda con alguien de gran hacienda consolidaría nuestra fortuna […] porque, […] para eso servía la belleza […]» (Espinosa: 55) Es decir, para Emilio Alcocer, la belleza de su hija significa mantener la estabilidad económica, el desarrollar un capital para asegurar su futuro. Se establece una configuración del objeto femenino como objeto de cambio. La hija es el medio por el cual se establecerá una posición económica y social que ayudará a mantener a los Alcocer en el medio en el que se desenvuelven.
Ilustrados y filibusteros. Barbarie vs civilización
Es importante tomar en cuenta que Genoveva al ser víctima de una violación –en la cual pierde su virginidad- gesta en su mente un rencor y odio hacia todo un constructo social como lo es la barbarie representada en la imagen del filibustero:
Es importante tomar en cuenta que Genoveva al ser víctima de una violación –en la cual pierde su virginidad- gesta en su mente un rencor y odio hacia todo un constructo social como lo es la barbarie representada en la imagen del filibustero:
Leclerq me asió en aquel momento por el cuello y, con la ayuda de los otros malparidos, me tendió en las baldosas y me penetró dolorosamente con su virilidad amoratada (Espinosa: 361)
El grupo social que ocasionó su drástica salida al mundo real, lejos ya del círculo protector en que vivía. Se puede decir entonces que Genoveva “abrió los ojos” hacia un mundo al que estaba destinada como mujer: el de la sexualidad, el ser un medio de disfrute de los hombres. Sin embargo, Genoveva logra superar aquellas expectativas que sobre la mujer se tenían al hacerse dueña de sí misma y al encontrar el placer en los diversos amantes que se cruzan en su vida. Entonces, se puede decir que aquella violación de los piratas, es el punto de partida para que la protagonista inicie su despertar sexual, pero esto presenta un giro distinto: ahora ella encuentra placer únicamente en personajes poseedores de conocimiento o que se encuentren en búsqueda del mismo. Así van pasando en su haber científicos, políticos, escritores. Todos ellos representantes del conocimiento ilustrado, de la civilización.
Se presenta entonces un tipo de transgresión: ella –a partir del evento de la violación- transforma ese deseo sexual totalmente traumático en deseo de conocimiento, podemos citar como ejemplo la llegada de los científicos De Bignon y Aldrovandi cuando Genoveva confiesa que: «recibí secretamente en mi vacío caserón […] como en memoria de Federico hacía con todos los viajeros cultos que pasaban por la ciudad, para oír de sus labios las últimas novedades de la ciencia europea» (Espinosa: 30) Ella de este modo invierte su rol de mujer, al querer adquirir conocimiento, al ejercer ese derecho de acercarse a las ciencias, gusto iniciado años atrás gracias al hombre que amaba, Federico: «pues me había propuesto continuar su obra […] tratando de hacerme como él astrónoma empírica» (Espinosa: 30) Aún este deseo del saber le ocasionaba numerosos pasajes incómodos con sus familiares y conocidos, al punto de que no sólo en su natal Colombia fue rechazada por sus inclinaciones científicas, sino también en sus numerosos viajes fue atacada por este deseo de acrecentar su acervo de conocimientos.
Se presenta entonces un tipo de transgresión: ella –a partir del evento de la violación- transforma ese deseo sexual totalmente traumático en deseo de conocimiento, podemos citar como ejemplo la llegada de los científicos De Bignon y Aldrovandi cuando Genoveva confiesa que: «recibí secretamente en mi vacío caserón […] como en memoria de Federico hacía con todos los viajeros cultos que pasaban por la ciudad, para oír de sus labios las últimas novedades de la ciencia europea» (Espinosa: 30) Ella de este modo invierte su rol de mujer, al querer adquirir conocimiento, al ejercer ese derecho de acercarse a las ciencias, gusto iniciado años atrás gracias al hombre que amaba, Federico: «pues me había propuesto continuar su obra […] tratando de hacerme como él astrónoma empírica» (Espinosa: 30) Aún este deseo del saber le ocasionaba numerosos pasajes incómodos con sus familiares y conocidos, al punto de que no sólo en su natal Colombia fue rechazada por sus inclinaciones científicas, sino también en sus numerosos viajes fue atacada por este deseo de acrecentar su acervo de conocimientos.
La sexualidad como recurso del poder
El tema de la sexualidad era tabú en la época en que se desarrollan los hechos, un asunto hecho a un lado por los grupos en el poder, en especial la Iglesia, tratando de silenciar a quienes practicaban actos sexuales fuera del margen marcado por los reglamentos morales. Sin embargo, es necesario recordar que la sexualidad no es un impulso extraño, sino más bien que atañe a todos los seres humanos por igual. Ahora bien, el manifestar las sensaciones y deseos sexuales, el permitir el goce erótico permite la apertura a un deseo de libertad más profundo, a una racionalidad que tenía mucho en común con el cuerpo. Foucault señala que la sexualidad «aparece […] como un punto de pasaje para las relaciones de poder, particularmente denso: entre hombres y mujeres, jóvenes y viejos» (Foucault, 1977: 126) Se establece este puente de relaciones interpersonales, y muchas veces el nacimiento de este tipo de comunicación tiene un fin específico, una meta: el deseo sexual muchas veces logra satisfacer su necesidad, pero es al mismo tiempo utilizado como un medio para obtener los fines de una persona o grupo social. Continúa Foucault: «En las relaciones de poder la sexualidad no es el elemento más sordo, sino, más bien, uno de los que están más dotados de la mayor instrumentalidad» (Foucault: 126) Esta instrumentalidad de la que habla Foucault, se convierte en un gran apoyo en la demarcación de estrategias y métodos para obtener lo deseado.
En la novela estudiada, Genoveva comprende que su cuerpo es un importante recurso para conseguir sus propósitos y alcanzar el ideal del conocimiento, por tanto como se mencionó en párrafos anteriores al establecer el contacto íntimo con aquellos personajes estudiados y en ejercicio constante del saber humano, se adquiere una forma diferente de poder: la mujer saca provecho de su cuerpo entregándolo, no como una prostituta, sino como una mujer segura de sí y en constante búsqueda de dominio de la situación. A este punto, Nancy Armstrong refiere que: « […] como mujeres, estas protagonistas entienden la experiencia social, como una serie de encuentros sexuales. Aunque característicamente ingenuos, sus respuestas están lejos de ser simples» (Armstrong. 1991: 46) Ahora los actos de la mujer representarán toda una gama de sensaciones, en cuanto a los diversos juicios inquiridos por los personajes dominantes, del poder masculino sobre el femenino.
Ya la mujer no se reduce a ser esposa fiel en espera de ser madre –recordemos que Genoveva es estéril- sino que ahora resurge como una nueva Eva, en espera de otro Adán para hacerlo caer y sacar provecho de él. La imagen mariana de la virginidad y la castidad ha sido borrada , y se ha reemplazado por la actitud de una mujer más libre para disfrutar de los goces de la carne y del intelecto.
El tema de la sexualidad era tabú en la época en que se desarrollan los hechos, un asunto hecho a un lado por los grupos en el poder, en especial la Iglesia, tratando de silenciar a quienes practicaban actos sexuales fuera del margen marcado por los reglamentos morales. Sin embargo, es necesario recordar que la sexualidad no es un impulso extraño, sino más bien que atañe a todos los seres humanos por igual. Ahora bien, el manifestar las sensaciones y deseos sexuales, el permitir el goce erótico permite la apertura a un deseo de libertad más profundo, a una racionalidad que tenía mucho en común con el cuerpo. Foucault señala que la sexualidad «aparece […] como un punto de pasaje para las relaciones de poder, particularmente denso: entre hombres y mujeres, jóvenes y viejos» (Foucault, 1977: 126) Se establece este puente de relaciones interpersonales, y muchas veces el nacimiento de este tipo de comunicación tiene un fin específico, una meta: el deseo sexual muchas veces logra satisfacer su necesidad, pero es al mismo tiempo utilizado como un medio para obtener los fines de una persona o grupo social. Continúa Foucault: «En las relaciones de poder la sexualidad no es el elemento más sordo, sino, más bien, uno de los que están más dotados de la mayor instrumentalidad» (Foucault: 126) Esta instrumentalidad de la que habla Foucault, se convierte en un gran apoyo en la demarcación de estrategias y métodos para obtener lo deseado.
En la novela estudiada, Genoveva comprende que su cuerpo es un importante recurso para conseguir sus propósitos y alcanzar el ideal del conocimiento, por tanto como se mencionó en párrafos anteriores al establecer el contacto íntimo con aquellos personajes estudiados y en ejercicio constante del saber humano, se adquiere una forma diferente de poder: la mujer saca provecho de su cuerpo entregándolo, no como una prostituta, sino como una mujer segura de sí y en constante búsqueda de dominio de la situación. A este punto, Nancy Armstrong refiere que: « […] como mujeres, estas protagonistas entienden la experiencia social, como una serie de encuentros sexuales. Aunque característicamente ingenuos, sus respuestas están lejos de ser simples» (Armstrong. 1991: 46) Ahora los actos de la mujer representarán toda una gama de sensaciones, en cuanto a los diversos juicios inquiridos por los personajes dominantes, del poder masculino sobre el femenino.
Ya la mujer no se reduce a ser esposa fiel en espera de ser madre –recordemos que Genoveva es estéril- sino que ahora resurge como una nueva Eva, en espera de otro Adán para hacerlo caer y sacar provecho de él. La imagen mariana de la virginidad y la castidad ha sido borrada , y se ha reemplazado por la actitud de una mujer más libre para disfrutar de los goces de la carne y del intelecto.
Consideraciones finalesEn La tejedora de coronas se aprecia el deseo del ser humano por adquirir el conocimiento que lo hará capaz de comprender sin ningún tipo de ataduras su existencia misma. Para lograr este propósito, Genoveva Alcocer transgrede las normas sociales como sujeto de ciencia, hace una inversión de los roles masculino-femenino y traspasa los límites que ya anteriormente han sido impuestos por la sociedad. En este peregrinar por encontrar una respuesta a la duda de lo correcto, de la verdad se encontrará con numerosos obstáculos como el machismo, la superstición, la presión de la Iglesia. Sin embargo ella misma reconoce su propia identidad en su sexualidad y se da cuenta de que al hacerse consciente de este factor, establece puentes que le ayudarán a realizarse como mujer y como científica en busca de una verdad que sólo la ciencia y la razón pueden proporcionar.
[…] siguió diciendo que, en el universo, todo lo que se aleja de la sexualidad se aproxima a la muerte, porque en un cosmos que fluye, que fluye sin cesar, que es creatio continua […] nadie debe vivir pecaminosa y contemplativamente en espera de la gracia, sino conquistando la justicia mediante la acción […] (Espinosa: 389)
Es decir, mediante la acción de tejer redes de aprendizaje y ciencia, Genoveva Alcocer, alcanzó el máximo nivel de plenitud al descubrir que en el conocimiento científico estaba su verdadero destino como mujer. Al negociar con el poder de su sexualidad femenina, establece nuevas redes sociales para alcanzar su fin último: encontrar su propia identidad como intelectual, su descubrimiento y aceptación como mujer.
Bibliografía
• Armstrong, Nancy. Deseo y ficción doméstica. Ediciones Cátedra, España, 1991.
• Espinosa, Germán. La tejedora de coronas. Montesinos, España, 1982.
• Focault, Michel. Historia de la sexualidad I. La voluntad del saber. Siglo XXI, México, 1977.
• Pimentel, Luz Aurora. El relato en perspectiva. Estudio de teoría narrativa. Siglo XXI, México, 2008.
• Sarrión, Adelina. Beatas y endemoniadas. Mujeres heterodoxas ante la Inquisición, siglos XVI a XIX. Alianza, España, 2003
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